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Eggtimmer: “Me siento observado. Muy observado”

Eggtimer. Temporizador de Huevos

Eggtimer es un temporizador que sirve para sacar el huevo al punto que más nos guste: duro, medio o blando. ¿Pero a caso nos hemos preguntado cómo se siente él?

Ponte en situación. En primer lugar lo sumergimos en el agua fría que pondremos a calentar para preparar los huevos cocidos. Poco a poco va aumentando la temperatura hasta que empieza a hervir a borbotones el agua. ¿Qué provoca eso? Y no lo digo yo, se lo hemos preguntado a él: “en primer lugar los golpes. Al hervir el agua provoca un movimiento en los huevos que consigue tocártelos. Un sin fin de golpecitos que molestan y vienen de distintos lados sin poder hacer nada. Yo estoy en el fondo“.

Situación difícil la del Eggtimer pero no acaba aquí. En sus propias palabras “lo peor no es eso. Lo peor sin duda es que continuamente me siento observado“. Debemos recordar que en función de nuestros gustos, tenemos que esperar que el color amarillo se llegue hasta la escala que lleva impresa en la parte de arriba. “Paso calor, incluso me llego a quemar, los golpecitos que tocan los huevos” sentencia el Eggtimer “y para más inri la continua, observación a la que estoy sometido, como si así fuera a conseguir que los huevos lleguen al punto deseado. ¡Va a tardar lo mismo!

Parece que se complican las relaciones entre el Eggtimer y los huevos. Éstos últimos prefieren parecerse a los conocidos Kinder Sorpresa. Aunque, a veces respetes el tiempo, cada vez salen de una forma. La sorpresa se hace esperar hasta que los abres. Se escuchan comentarios que es más difícil acertar dos veces con el punto del huevo que que te toque la lotería el mismo día que te cae un rayo.

Me siento observado. Muy observado“: así finaliza el testimonio del Eggtimer que tengo en mi cocina, y es muy probable que tú también tengas.

La cara B: por más que lo mires no se cocerán los huevos antes.

Bornequius

Ejem. Ejem. Hola. Me presento

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Hola. Soy Bornequius. Si, has leído bien. Bornequius. Y seré el que te contará la Cara B de los utensilios de cocina. ¿A caso crees que no hay cara B? Pues si. Pero por desgracia nunca nadie los cuenta. Así que, como también tenemos derechos, me he animado a escribir acerca de ellos y compartirlo con vosotros.

Periódicamente se irán colgando los artículos que podrás seguir a través de la página de Facebook de Cocinaldia que ha tenido a bien aceptar mi propuesta de comunicación. También a través de Twitter.

Debo reconocer que me lo he pensado. Ha sido duro tomar la decisión pero finalmente me he animado. Creo que es necesario abarcar este “particular” punto de vista que nadie tiene en cuenta pero que es importante. Solo espero que confíes en mi y te suscribas al RSS así recibirás directamente la información sin dejar rastro en tu ordenador de que has accedido a esta página.

Probablemente me consideres exagerado pero vamos a hablar de cuchillos, cuchillos cerámicos, ollas, cazuelas, sopletes… si te das cuenta, utilizando todas ellas es probable que el que te habla sufra un “percance”. Ya lo irás entendiendo…

Poco a poco iré desvelando más cosas sobre mi identidad pero siempre manteniendo la precacuión de mirar los cajones antes de meter la mano por si un cuchillo está mal colocado, o sacar las ollas con un casco por un posible desprendimiento.