La historia del Tupper redondo que no se cierra bien

Tupper RedondoQuieres comprar un tupper. Es más lo haces. Orgullos@ de tu adquisición ideal para llevarte a tu trabajo algo para picotear como unas aceitunas, unos pepinillos… Has econtrado un tupper perfecto: redondo, con su tapa hermética, pequeño: cabe, prácticamente, en cualquier sitio.

De buena mañana en la primera vez, y esperas que no sea la última, empiezas con el ritual. Coges tu abrelatas, a no ser que tenga abre fácil como es habitual, y cuidadosamente colocas algunas de las aceitunas, que habías comprado en bote casi industrial, dentro del tupper. De forma instintiva piensas que lo ideal es añadir un poco de caldo dentro del tupper para que no se resequen y cojan ese color, verde o negro, palidecido, y así lo haces. Cuidadosamente, y con la ayuda de una cuchara, pones un poco del caldo procedente del bote industrial de aceitunas y satisfech@ te dispones a cerrar el tupper.

Haces un repaso general antes de salir de casa: bolso o maleta (o los dos), teléfono móvil, llaves de casa, llaves del coche y, por supuesto, el tupper que con tanto cariño te habías preparado. Lo metes en el bolso gracias a ese tamaño manejable que tiene y te dispones a hacer tu camino.

Llegas a la oficina y, colocas el bolso encima de la mesa. Ordenas todos los papeles y lo coges de nuevo para dejarlo en la percha. Cuando te sientas frente a tu mesa encuentras una minúscula gota, casi inaprecianle junto al teclado del ordenador. Inicialmente no le haces caso porque estás convencid@ que no tienes nada que ver con ello.

Minutos más tarde recuerdas que el teléfono sigue en tu molso o maleta y te levantas. Te acercas hacia la percha. Metes la mano con destino a buscar el teléfono móvil. Por un momento te confundes y crees que has metido la mano dentro de una bolsa con pescado. Todo tiene un cierto grado de humedad, sin llegar a estar completamente mojado y con un delicioso aroma que, por desgracia, te resulta muy familiar.

La historia puede proseguir, ya, según tu carácter: gritar por toda la oficina con ira y rabia contenida, acercarte al baño con resignación y discreción para qué se puede salvar…

La Cara B de los utensilios de cocina: a veces lo que es hermético en la etiqueta, no lo es tanto en realidad. Por eso busca tuppers con cierre especial y garantiza que tu bolso o mochila no se convierta en un mezcla de olores.

Bornequius

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